Esta situación excepcional nos obliga a compaginar el teletrabajo y las tareas domésticas con el cuidado y la educación de nuestros hijos: hacemos encaje de bolillos para ayudarles a seguir el curso y sus tareas escolares y animarles a que participen en actividades físicas y recreativas.
Cada día que pasa, nos resulta más complicado proporcionarles opciones de ocio saludables, mientras constatamos lo fácil que es caer en el uso excesivo de pantallas y nuevas tecnologías desde edad temprana hasta la veintena: una de las mayores preocupaciones de los progenitores es el aumento de horas dedicadas a la televisión, el ordenador, el móvil, los videojuegos, las redes sociales e internet en general.
¿Cómo promover un buen uso de los dispositivos digitales?
1. Autogestionarse para gestionar.
- No te preocupes, ¡ocúpate! Reflexiona sobre los dispositivos digitales y qué lugar quieres que ocupen en vuestra vida.
- Predica con el ejemplo. Analiza objetivamente qué uso hacéis todos los miembros de la familia. Sí, también tú.
- Todo tiene su lado bueno. Un buen uso puede estimular el aprendizaje de tus hijos y mejorar sus habilidades.
- En su justa medida. Encuentra el equilibrio entre requisarlos hasta que acabe la cuarentena o caer en la persimidad laxa a la que invita esta situación excepcional.
- El arte de la negociación. Las normas están para cumplirse, pero también para aprender: aprovecha para enseñar a tus hijos a negociar.
- La magia de la asertividad. Evita enojarte y transmite con serenidad tu preocupación por el abuso de sus dispositivos digitales.
2. Siempre hay alternativas.
- Establece unas rutinas familiares. Para minimizar la tentación de entretenerse con dispositivos digitales, acostúmbrales a acostarse y levantarse a unas horas determinadas, comer en familia y de manera equilibrada, practicar unos hábitos de higiene personal, seguir las conexiones escolares y un horario de estudio eficiente, mantener el orden, colaborar en algunas tareas domésticas…
- Programa actividades de ocio. Anímales a que, como mínimo dos veces por semana, paseen, lean, pinten o hagan manualidades. También a que participen en los planes familiares: deporte, yoga, juegos de mesa, pelis, series, etc.
3. Pacta unas normas.
- Explícate. Para ti es una obviedad, pero para ellos, no. Detalla la importancia de seguir las normas y unas nociones básicas de seguridad en la red.
- Limita los días y las horas de conexión. Fija una franja horaria y un máximo de tiempo al día, también los fines de semana. Y si hay exámenes a la vista o trabajos por entregar, apagón de dispositivos digitales.
- A la vista de todos. Los dispositivos se usan en los espacios comunes, nunca en las habitaciones, sobre todo al acostarse, momento en que hay que apagarlos.
- Eres su centinela. Procura que los contenidos sean apropiados para su edad y evita se conecten con extraños, que compartan información personal o que accedan a páginas de apuestas o de juego online. Presta especial atención a los videojuegos: si son demasiado violentos, fomentan la agresividad, inciden en la desensibilización y normalizan las agresiones.
- Hora de terminar. Cuando tus hijos están conectados y sumergidos en el juego, pierden la noción del tiempo, por eso es tan necesaria tu supervisión. Utiliza ayudas externas de control como Smartbreak, BreakTimeApp, workRave, etc.
- Cumplir o no cumplir. Advierte de las consecuencias en caso de contravención y no pienses solo en penalizaciones: cuando se siguen las pautas, el refuerzo positivo resulta muy efectivo.
4. El corazón de tu hogar.
- Hazles saber que te importan. Dedica tiempo suficiente y de calidad a tus hijos e interésate por sus cosas.
- Estimula la comunicación intrafamiliar. Genera un clima agradable en casa y procura que todos comáis en familia y que compartáis planes y momentos de ocio.
- Cuenta hasta tres. En caso de conflicto, cultiva tu paciencia y apóyate en la asertividad y la negociación.
- Cuídate. El cansancio y el estrés fagocitan todo lo anterior.
Recuerda…Una familia con buena comunicación y cohesionada es el mejor antídoto contra el juego problemático o la adicción tecnológica: los hijos que se sienten frustrados y preocupados son más propensos a mostrar oposición y desafiar.
¿Y cómo sé si mi hijo es adicto a la tecnología o al juego?
- Se encierra muchas horas en su habitación y no hace nada más: el juego o la tecnología domina sus pensamientos, sentimientos, deseos y conducta, en detrimento de otras ocupaciones o aficiones.
- Conectarse provoca cambios en su estado anímico, desde la excitación o la euforia hasta la tranquilidad o el entumecimiento.
- Observas un aumento progresivo de la necesidad y el tiempo de conexión o juego.
- Cesar o reducir el juego le despierta sentimientos desagradables, como nerviosismo, agitación, enfado e irritabilidad.
- Su obsesión le provoca conflictos interpersonales o sociales, laborales o académicos e intrapsíquicos.
Si consideras que tu hijo muestra algunas de estas características, mantén la calma y aclara tus dudas con un profesional.





